viernes, 13 de febrero de 2009

GUARDÁ LA TABLA: SACA LA LENGUA



X Sebastián Chacón.

Otra vez llegó la hora de guardar la tabla, y la lectura sigue siendo uno de los pasatiempos más imperecederos a la hora de reponer energías físicas después de una buena sesión de surfing. Entre tanta cosa procesada y lista para ver, siempre es bueno estimular el cerebro y qué mejor que tener una buena historia a mano.

Del primer escaneo progresivo que realizan mis ojos sobre la biblioteca rescato “Saca la lengua”, un regalo de mi amiga Florencia para mis 31, y que con insistencia de niño caprichoso me propuso leerlo. Por momentos llegué a pensar que estaba al frente del departamento de prensa de Ma Jian, o que inmediatamente me ofrecería una remera con la cara de este chino irreverente. Pero no se equivocó.

Ma Jian es el autor de “Saca la lengua”, nació en Qingdao (China) en 1953 y antes de dedicarse a la literatura trabajó de varias cosas, inclusive como fotógrafo de la oficina de propaganda internacional para el régimen comunista chino. Si Ma Jian estaba hastiado del partido comunista y de su doctrina, “Saca la lengua” fue la excusa perfecta para entrar en el catálogo de posibles amenazas para el socialismo chino.

“Saca la lengua” fue prohibido en China en 1987, el título reúne el significado reverencial que se atribuye en el budismo tibetano al gesto de sacar la lengua, con la provocación y la disidencia de Occidente. Recién deshecho su matrimonio, un escritor viaja a la alta planicie tibetana. Allí, la división entre realidad e imaginación se vuelve confusa y, en su vagabundeo, el hombre es empujado a lo profundo de una cultura ajena y cerrada.

La mujer y el cielo azul, La sonrisa del lago Drolmula, La tienda de ocho pilares, La corona dorada y la iniciación final son los relatos que dan vida a “Saca la lengua”, obra que oficia como perfecta radiografía de algunas prácticas aberrantes en nombre de la religión, y que también deja al descubierto que hasta el más radical de los religiosos tiene algo oscuro que ocultar.

Párrafo aparte merece el epílogo, escrito por el propio Ma Jian en Londres (donde reside actualmente) durante 2005, y en donde hace un análisis de la triste historia del pueblo tibetano, de la opresión y tortura que éste recibe a manos de China.Durante el relato el escritor hace referencia al millón doscientos mil tibetanos que murieron desde 1943 debido a la feroz persecución, prisión y hambruna. Sin embargo se muestra optimista por la liberación, aunque no sabe si vivirá para verlo.

“Saca la lengua”, una buena excusa para guardar la tabla.

1 comentario:

flor dijo...

Viste es bueno a veces ser como un niño caprichoso..igualmente conociendote sabia que lo ibas a leer para tener tu propia vision, no sos de esos que eligen algo por que le dicen que es bueno o malo, sino que te gusta comprobarlo a vos mismo...por algo somos amigos..lo mio es una mezcla de capricho y curiosidad..es que soy una niña..¿ah no?
me encanta como quedo la pagina y como te dije desde que empezaste con este proyecto me parece buenisimo, es la verdadera PRENSA del SURF, y como sabras no creo que pueda colaborar como atleta, ya que las olas no son un rubro que domine..( es mas ellas me dominan hasta en la orilla...)pero siempre podes contar conmigo para sumar.
Los quiero mucho a los cuatro.
Flor.
PD: Aprovecho el espacio para agradecer a ATENTO S.A por los amigos que me dio. (todo lo malo siempre tiene algo bueno, es una ley que siempre se cumple, y siempre me sieve para seguir adelante)